
El sistema financiero argentino atraviesa un proceso de reconfiguración ante el incremento del incumplimiento en los créditos familiares, que escaló al 11,3% durante el mes de marzo. El Banco Nación tomó la iniciativa con un programa de asistencia para deudores morosos que incluye no solo a sus propios clientes, sino también a quienes mantienen compromisos impagos con otras entidades bancarias o empresas de tecnología financiera (fintech). Esta maniobra forzó al resto de los actores del mercado, tanto públicos como privados, a diseñar y aplicar planes de contingencia para normalizar la situación de sus carteras y evitar la migración de sus usuarios hacia la banca pública.
La estrategia del Banco Nación consiste en una oferta de refinanciación con un plazo de hasta 72 meses, una tasa del 65% y un costo financiero total del 114%. Al abrir esta posibilidad a deudores de todo el sistema, la entidad busca absorber clientes de la competencia, lo que generó una reacción inmediata en el sector. Desde el Banco Ciudad, por ejemplo, informaron que se encuentran “trabajando en los casos de mora y analizando medidas adicionales”, resaltando además que su índice de morosidad actual es “la mitad de que tiene el sistema”.

Por su parte, la banca privada comenzó a implementar soluciones diferenciadas según el perfil del deudor. El Banco Macro, agente financiero de provincias como Tucumán, Salta, Jujuy y Misiones, detalló que ya dispone de “líneas de ayuda con menores tasas y prolongación de plazos” destinadas específicamente a los empleados públicos de dichas jurisdicciones. En cuanto a su cartera general, la entidad señaló que, si bien hay medidas en estudio, los registros más recientes indican que “la mora está bajando fuerte”, de acuerdo a lo informado por el diario Clarín.
Otras grandes instituciones financieras privadas descartaron las soluciones generales en favor de un tratamiento personalizado. “No estamos aplicando medidas masivas o indiscriminadas, sino un enfoque bastante segmentado”, explicaron desde uno de los principales bancos del sector. El objetivo primordial es disminuir el peso de la cuota mensual para facilitar el cumplimiento del pago, utilizando herramientas como la extensión de plazos y la consolidación de deudas. Los directivos de estas firmas consideran que se atraviesa un periodo de reajuste: “Nuestra mirada es que esto es un proceso de transición. A medida que bajen las tasas reales y se recupere el ingreso, debería tender a estabilizarse”.
Finalmente, el sector privado reforzó sus áreas de control y seguimiento para mitigar riesgos futuros. Otras entidades confirmaron haber adoptado “medidas preventivas en términos de origen, gestión del recupero y estrategia de refinanciación, estirando plazos y mejorando condiciones para ayudar a los clientes a atravesar esta dificultad”. De esta manera, el mercado financiero busca equilibrar la necesidad de cobro con la realidad económica de los usuarios en un contexto de transición de tasas e ingresos.